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Carne de Pollo Ecológico, de Corral, Campero o Industrial

La carne de pollo ha formado parte de la cocina desde que el ser humano se asentó en los primeros poblados de la antigüedad, pasando del nomadismo a la agricultura. En algunos estudios se estima que, hace más de 4000 años, en la India se domesticaron los primeros pollos y gallinas. En la actualidad es uno de los productos que más se consumen en todo el mundo, ya que tiene muchas cualidades nutricionales, excelente sabor, textura agradable y una gran versatilidad.

Como se crían pollos en todas partes, también se han ido diversificando las razas y las formas de criar las gallinas que darán huevos y pollos para consumo humano.

El pollo es la cría de gallo y gallina, de la especie Gallus gallus domesticus, cuando aún no es adulto. Los gallos y gallinas que no se sacrifican para su carne pueden llegar a vivir entre 5 y 10 años, según la raza. De esta especie de ave doméstica se aprovecha tanto su carne, sus huesos y sus vísceras para cocinar, como los huevos que ponen las hembras (en condiciones normales, un huevo diario durante unos 8 o 10 días, normalmente en primavera y verano, hasta la siguiente época de celo). También se crían por sus plumas, y en algunos casos se entrenan para las peleas de gallos (legales en muchos países del mundo) o se crían como aves ornamentales.

Según recientes recuentos, hay descritas más de 140 razas de Gallus gallus domesticus en todo el mundo.

Diferencias entre Pollo Ecológico, de Corral, Campero e Industrial

A parte de las diferentes razas de pollo, a la hora de consumir su carne nos encontramos con distintas denominaciones que nos pueden confundir. A continuación, te aclaramos las diferencias entre los pollos industriales, de corral, camperos y ecológicos.

En general, todas las granjas de pollos deben cumplir las siguientes normas:

  • Los gallineros donde se crían los pollos deben permitir que todos tengan un acceso adecuado a bebederos, alimentación, y cama seca y de material friable.
  • Los alojamientos deben disponer de ventilación suficiente y de iluminación adecuada durante los períodos de luz natural.
  • Todos los pollos de las explotaciones deben ser inspeccionados como mínimo dos veces al día.
  • Los pollos con lesiones graves o con problemas de salud deben ser tratados o sacrificados inmediatamente.
  • Generalmente se prohíben los procedimientos quirúrgicos realizados por motivos que no sean de tratamiento médico. El recorte del pico y la castración solo se permiten en algunos casos.

Así que, desde 1990, fecha en que se estableció esta norma europea, ya no están permitidas las prácticas como tener a las aves con luz artificial día y noche, el recorte indiscriminado de picos, o situaciones insalubres que atenten contra el bienestar de estos animales.

La legislación europea permite las siguientes denominaciones de pollo:

  • Broiler, o gallinero en interior (también llamado pollo industrial)
  • Extensivo en interior
  • Campero
  • Campero tradicional
  • Campero criado en total libertad
  • Ecológico

Además, se permite añadir los siguientes términos en el etiquetado:

  • Alimentado con un …. % de ….
  • Sistema extensivo en gallinero
  • Gallinero con salida libre
  • Granja al aire libre
  • Granja de cría en libertad

Pollo industrial o Broiler

Los pollos industriales son los que crecen en naves, en jaulas con una alta densidad de animales (sin superar los 33 kg/m2, o sea, unos 16 pollos por metro cuadrado) y se sacrifican a los 45 o 50 días desde su nacimiento. Según la legislación que regula el bienestar de estos animales (RD 692/2010 de 20 de mayo), los gallineros estarán iluminados de forma artificial como máximo 18 horas al día, y deben tener ventilación, bebederos, pienso y camas secas disponible para los pollos. Como en la mayoría de las granjas industriales, estos pollos se alimentan de piensos artificiales durante toda su vida. Tienen un control veterinario y de enfermedades muy alto: a los animales se les medica preventivamente, y tienen una alta garantía sanitaria. No suelen ser muy grandes, se sacrifican con un peso de 2 a 2,5 kg por pollo, y su carne es blanca. Son aves de una raza seleccionada por su crecimiento rápido, con lo que su carne tiene poca grasa, pero también poco valor nutricional.

Pollo ecológico

En contrapartida, se denomina pollo ecológico a esas aves con certificación ecológica, que se han alimentado de forma natural con vegetales que también tienen certificación ecológica (sin transgénicos). Para que tengan la etiqueta Eco, los pollos deben gozar de espacio para moverse, contar con un mínimo de 4 m2 por cabeza, en zonas al aire libre con alguna protección para garantizarles cobijo y sombra. El gallinero debe tener paja suelta y seca que se cambia diariamente, donde las aves pueden revolcarse y buscar gusanos o insectos. También necesitan un arenero donde darse baños de arena, que les previenen de parásitos como ácaros y piojos.

En las granjas de pollos ecológicos se respetan totalmente sus ciclos vitales, incluyendo las 8 horas de descanso (sin luz) como mínimo. Se permite la inseminación artificial. Además, en las granjas avícolas donde se crían pollos ecológicos no se proporciona medicación preventiva a los animales, a excepción de esas vacunas y tratamientos antiparasitarios de obligado cumplimiento. Los pollos pertenecen a razas de crecimiento lento, que aporta sabrosas grasas y un alto valor nutricional a su carne, y se sacrifican a los 81 días de vida o más, y llegan a pesar más de 3,5 kg. La carne que se obtiene de estos pollos ecológicos suele tener una terneza, textura, sabor y color distintivo. También tardará más en cocinarse que la de un pollo industrial.

Pollos camperos y granjas extensivas

En un término medio entre el pollo industrial y el pollo ecológico se encuentran los pollos criados en granjas extensivas en interior y los pollos camperos, que además pueden ser normales, tradicionales o criados en total libertad. La norma que regula este tipo de cría de pollos es el Reglamento 543/2008 de la Comisión Europea. Según este reglamento:

Los pollos extensivos en interior son aves que se han criado en espacios más amplios que los pollos industriales, en jaulas con alta densidad (unos 12 o 13 pollos por metro cuadrado) y crecen un mínimo de 56 días. No se regula su alimentación, así que se pueden alimentar con piensos como el pollo industrial. Como su nombre indica, no se les da salida al exterior.

Los pollos camperos viven en condiciones similares a los de extensivo en interior, pero deben tener trampillas en las jaulas cada 4 metros, para poder salir a un patio exterior de 1 metro cuadrado por cada pollo, como mínimo, y al menos durante la mitad de sus 56 días de vida. En este caso, la alimentación debe constar de cereales al menos en un 70%. Su carne es firme, sabrosa y poco grasa, ya que los pollos han tenido un crecimiento rápido. Por eso mismo la calidad nutricional de esta carne no difiere mucho de la carne de pollo industrial.

Se puede denominar Pollo Campero Tradicional al pollo que vive como el pollo campero con las siguientes modificaciones: 

  • 2 metros cuadrados de parque por cada ave
  • Son razas de crecimiento lento
  • La edad mínima en el momento del sacrificio es de 81 días
  • Si viven más de 90 días no pueden permanecer en jaulas más de 15 días en el último periodo de engorde

Si los pollos tienen una superficie ilimitada exterior donde pasear, picotear y descansar, se pueden llamar Pollos Camperos Criados en Total Libertad. En estos dos últimos casos, la carne ya es más parecida a la del pollo ecológico. Pero, a diferencia de los Pollos Ecológicos, los camperos de cualquier tipo no tienen una normativa en cuanto a las horas de descanso, la medicalización preventiva ni el uso de grano transgénico o tratado con productos químicos (plaguicidas, fertilizantes...) para alimentarlos. Su carne tiene muchas veces un color amarillento debido a la alimentación con maíz.

Finalmente, vemos en muchas tiendas o supermercados carne llamada “de pollo de corral”. Esta denominación no está regulada por ley, por lo que es un término algo ambiguo y bastante críptico. A veces la carne que vemos con etiqueta “de pollo de corral” tiene un color más amarillento, que asociamos con una alimentación más sana y con más proporción de maíz natural. Pero como en realidad la carne de pollo de corral no tiene regulación propia, ese color también se podría obtener añadiendo colorantes a los piensos, o alimentando a los pollos con algún producto que dé ese color, como las zanahorias o algún tipo de flor.

Cuando compramos carne de pollo de corral con ese nombre no tenemos ninguna información sobre el origen de los pollos, su forma de cría, su alimentación, su bienestar durante el crecimiento, ni cuantos días vivió hasta su sacrificio, ni si se le ha medicalizado.

El Pollo Eco de Carnísima

En Carnísima te ofrecemos la carne de pollo ecológica certificada, que proviene de la granja Pollos del Cinca, la primera granja de pollos ecológicos de Aragón. Como establece la normativa, las aves viven en amplios espacios donde moverse, al menos con 4 m2 por cada ave, con un corral donde cobijarse si hace mal tiempo, y disponen de paja limpia, calefacción para cuando hace frío y sombras para mantenerse frescos en días calurosos. En esta granja los pollos viven hasta 90 días, y han crecido a su ritmo, sin hormonas ni medicación preventiva, ya que sus condiciones de vida son lo suficientemente sanas como para que no enfermen a menudo. Se alimentan de verduras y piensos ecológicos, con lo que su carne es sanísima, sin aditivos ni productos artificiales que afecten nuestra salud. Además, es tierna y firme, con grasa infiltrada que la hace melosa y sabrosa: ¡es una Carne Buenísima!

Si quieres asegurarte de conocer el origen de la carne de pollo que consumes, en qué condiciones han vivido los pollos, como se han alimentado y quieres estar seguro de que no se les han dado hormonas ni medicamentos preventivos, ¡compra Pollo Ecológico en Carnísima!

Beneficios nutricionales de la carne de pollo ecológico

En general, el pollo proporciona una carne sabrosa, sana y que permite un sinfín de preparaciones, por lo que es una carne que abunda en nuestra dieta y está presente en todas las culturas.

Como tiene una proporción de grasa más baja que la carne que proviene de otros animales, y tiene una relación proteína por peso muy alta, es ideal para todas las edades y tipos de dieta, incluso si tu intención es perder peso o aumentar masa muscular.

En general, las fuentes de proteína animal contienen colesterol, pero la carne de pollo tiene menos colesterol que los huevos, las vísceras y los mariscos, y menos que la mantequilla, la nata y la leche de vaca, por ejemplo. Por eso se recomienda el consumo de carne blanca como la de pollo dos o tres veces por semana. Si además el pollo ha sido criado en ecológico, te aseguras de que sea mucho más saludables que otras fuentes de proteínas.

La carne de pollo eco que te ofrecemos en Carnísima no contiene antibióticos ni hormonas, y aporta una alta cantidad de proteínas, además de vitamina B3 y minerales como el hierro, el zinc el fósforo y el potasio.

Despiece del pollo

En Carnísima te ofrecemos los siguientes cortes de altísima calidad, y con un sabor diferencial, de carne de pollo ecológico:

Te puedes llevar un pollo Eco entero, que al ser ecológico tiene un peso medio de 3,7 kg (en algunos casos llegan a los 4 kg de peso). Se van sacrificando en función de la demanda, así que si no se solicitan mucho crecen un poco más y llegan a ser más grandes. Se puede servir el pollo entero para cocinar al horno, o en piezas, troceado para un guiso, o incluso sin los huesos para una buena barbacoa. Puedes elegir la forma en que quieres recibir esta carne deliciosa en el momento de la compra, y te lo mandaremos envasado al vacío.

El corte más popular de carne de pollo es la pechuga. Es una carne muy versátil que, bien cocinada, resulta tierna y sabrosa, y con la cantidad justa de grasa que, en el caso del pollo Eco de Carnísima, está muy infiltrada en el músculo gracias a la alimentación y a la vida saludable que han llevado los pollos antes del sacrificio. Nos la puedes solicitar entera, pero si lo prefieres, te mandamos los 350 g de pechuga fileteada y envasada al vacío.

Otro de los cortes más habituales que se pueden comprar en Carnísima es el muslo de pollo Eco, que te presentamos en un paquete de 1,5 kg aproximadamente. Como los pollos son grandes, en ese paquete podemos poner solo 2 o 3 muslos enteros, con los huesos o, si lo solicitas, les quitamos el hueso que te llevas a casa igualmente para un caldo. Esta parte del pollo contiene algo más de grasa que las pechugas, pero como se localiza básicamente en la piel, se puede retirar fácilmente antes o después de la cocción. Si preparas los muslos al horno, mejor que dejes la piel para que vaya soltando su jugo durante la cocción, que va a ir dando sabor a las verduras o las patatas con las que acompañes a la carne.

Si vas a preparar una barbacoa, lo mejor es pedirnos las pechugas y los muslos ecológicos deshuesados en un solo paquete que contiene 350 g de pechuga y 1 kg de muslos deshuesados, todo envasado al vacío. En el mismo paquete te adjuntamos los huesos de los muslos, que pueden usarse para dar sabor a otra preparación.

Si no sois muchos en casa, quizás prefieras solo medio pollo Eco de un peso aproximado de 1,7 a 2 kg, que te presentamos envasado al vacío. En ese paquete se incluye un muslo, una pechuga, una alita y media carcasa para el caldo, y puedes solicitarlo entero o troceado. Con esta combinación se puede preparar una barbacoa para dos, o usar el muslo deshuesado y la pechuga para rellenarlos de queso y jamón, envolverlo y atarlo con un cordel, y asarlo en el horno. ¡Delicioso!

Uno de los platos más sabrosos (literalmente, ¡para chuparse los dedos!) son las alitas de pollo Eco. En Carnísima te presentamos un paquete de 1 kg de alitas, que como son la parte más grasa del pollo, hay que consumirlas con moderación. Si las preparas al horno rociadas con algunas especias, no hace falta añadir aceite y quedan sabrosas, tiernas y crujientes.

Pollo ecológico de la cabeza a los pies




En Carnísima nos gusta aprovechar todo lo que se puede de cada canal, así que también te ofrecemos otras partes del pollo menos habituales.

Las mollejas son una parte del sistema digestivo de las aves que les sirven para triturar el grano que comen y que no pueden masticar al carecer de dientes. En el interior de la molleja se encuentran unas piedras que ayudan a realizar esa función mecánica, y que hay que retirar antes de cocinarla. Es una pieza gruesa, algo cartilaginosa, que debe cocerse una hora al menos antes de prepararla de la manera que más te apetezca: estofadas, asadas, fritas, salteadas...

También puedes comprar hígados de pollo Eco, en paquetes de 300g, que puedes freír en una sartén acompañados de cebollas. Recuerda que el hígado es ese órgano encargado de filtrar las toxinas del cuerpo, también en los pollos. Pero el pollo ecológico, con su buena alimentación libre de toxinas y de medicamentos, tiene el hígado más limpio que otros animales, con lo que es la mejor opción para degustar este plato exquisito. Además, tiene más contenido en minerales como el calcio, el potasio, el magnesio y el fósforo que otros cortes de carne. Es especialmente destacada la cantidad de hierro que contiene, con lo que es ideal para las personas con problemas de anemia. Pero si tienes el colesterol elevado, mejor elige otras partes del pollo, ya que en el hígado se concentran la mayor parte de las lipoproteínas LDL que contienen el colesterol que te perjudica.

Finalmente, te ofrecemos la opción de descubrir dos partes del pollo que quizás desconocías. Se pueden comprar y cocinar las patitas de pollo Eco, que en el Alto Aragón se conocen como esgarrapaderas. Se aprovecha esa gelatina sabrosa y tierna que rodea a los huesecillos de las patas, que se obtiene tras pasarlas por agua hirviendo unos 30 segundos y tras retirar la piel. Son divertidas de comer, son buenísimas y contienen una alta cantidad de colágeno, ideal para tener los cartílagos sanos y elásticos, y una piel fuerte y luminosa.

Volviendo a los orígenes de la cocina tradicional, te presentamos 300 g de crestas de gallo ecológico, una pieza de ave que, con la cocción ideal, resultan sabrosas y tiernas. Como cada cresta pesa poco y se necesitan varios gallos para llegar a tener estos 300 g, mejor que las reserves en Carnísima con antelación y te las mandamos congeladas. Como todo vuelve, los chefs que investigan las recetas de toda la vida han redescubierto este manjar, que se derrite en la boca aportando un suave sabor a pollo con una textura melosa y gelatinosa. Hay que sumergirlas en agua hirviendo durante medio minuto para poder retirarles la piel, y luego cocerlas largo tiempo en agua con laurel. Si se acompañan de un buen sofrito, se obtiene un guiso sabroso que mejora al día siguiente. Como las patas, tienen un buen contenido en colágeno y ácido hialurónico que favorece el buen funcionamiento de las articulaciones y permite tener una piel sana y joven.

Ya ves que, con el Pollo Ecológico de Carnísima, todo son ventajas para tu salud, la carne está buenísima, contribuyes a la cría de pollos en unas buenas condiciones de vida y favoreces con tu compra una ganadería más sostenible.