Carrito de compra

Por qué la carne ecológica de Carnísima es ética y sostenible

La mayoría de los carniceros compran carne precortada: filetes, solomillos, chuletones... Pero, como puede imaginar, un solomillo representa menos del 5% de un canal y un entrecot, solo el 2%.

En Carnísima alimentamos a nuestros animales con hierbas y pastos ecológicos, los criamos en libertad, de forma natural y les damos el tiempo que necesitan para crecer y convertirse en un alimento de verdad, saludable y exquisito. Tendríamos un problema si sacrificáramos un animal por solo un par de filetes. Por eso creemos que es importante aprovechar cada pieza. Y así lo hacemos.

Esto no es nuevo. Tradicionalmente se ha aprovechado todo; por eso existe un plato o una especialidad para esas piezas, todo sabor, que la gastronomía actual está recuperando: chiretas, morcillas o tortetas, callos, tuétano, manitas, sesos, carrilleras, rabo, hígado, morro, butifarra...

En el contexto de la ganadería intensiva, donde lo que importa es la rentabilidad por encima de la calidad, donde tenemos de todo y a bajo precio, esta filosofía no tiene sentido.

Sin embargo, vivir en una época de abundancia, en la que nos sobra la comida, no nos da derecho a despreciar al animal que ha sacrificado su vida para convertirse en nuestro alimento. No sería sostenible, ético ni respetuoso, ni con el animal, ni con quienes lo hemos criado y cuidando todo el proceso desde el campo a su mesa.

Ahora que comparte nuestra filosofía, está preparado para deleitarse con nuestras morcillas, tortetas y chiretas.