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2 muslos de Pollo escabechado 500 g

€7,50

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La carne de pollo escabechada puede ser la protagonista de una ensalada templada que se convertirá en un delicioso, fácil y saludable primer plato. Los escabechados cárnicos son una tradición...

La carne de pollo escabechada puede ser la protagonista de una ensalada templada que se convertirá en un delicioso, fácil y saludable primer plato.

Los escabechados cárnicos son una tradición que respondía a la necesidad de conservar los alimentos en una época en que la refrigeración no existía. Esta técnica culinaria tiene la ventaja de mejorar el sabor de las carnes, gracias a los delicados aromas que le confieren las plantas aromáticas (tomillo, laurel y romero), la pimienta, el ajo, el aceite de oliva y el vinagre. Los conservantes de este producto se reducen a estos ingredientes 100% naturales.

Los escabechados de conejo, perdiz, codorniz y otras carnes, ha hecho célebre la localidad de Castejón de Valdejasa, en las Bajas Cinco Villas (Zaragoza) donde se elaboran los del Corral del Tío Nicasio siguiendo la receta tradicional: un escabechado muy suave, con poco vinagre a fin de no enmascarar el sabor de la carne ni el delicado aroma a monte del adobo.

Los muslos de pollo se presentan envasados individualmente y tienen un peso de 500 g (escurrido 450g)

Sin Gluten

Sin Conservantes

Sin lactosa


Te enviamos nuestra Carne Buenísima envasada al vacío en paquetitos del peso indicado en la descripción del artículo.

Te recomendamos sacarla del frigorífico entre 20 minutos y una hora antes de cocinarla (dependerá del grosor del corte), para que se atempere y se cocine uniformemente.

Si la has congelado, sácala al menos 24 horas antes de cocinarla y deja que se descongele poco a poco en el frigorífico.

Toda nuestra carne es fresca. Puedes congelar lo que no vayas a consumir de inmediato.

Únicamente podríamos servirte ultracongelado el hígado u otras vísceras, debido a su corta vida útil. Te explicamos esta posibilidad en la descripción del artículo. En ese caso te informaremos para que lo tengas en cuenta.

No laves la carne ya que agua es un vehículo perfecto para facilitar la expansión de los microorganismos y podrías contaminar los alimentos. La mejor forma de higienizarla es el calor: cocínala siempre por encima de unos 65ºC. Si quieres consumirla en crudo te aconsejamos congelarla previamente.