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Chuletas de Cerdo Eco Duroc de Campo

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Sin stock
Te presentamos 500 gramos de chuletas de cerdo ecológico raza duroc criado en libertad envasadas al vacío. La chuleta es esa parte del lomo del cerdo que se corta y...

Agotado

Te presentamos 500 gramos de chuletas de cerdo ecológico raza duroc criado en libertad envasadas al vacío.

La chuleta es esa parte del lomo del cerdo que se corta y se cocina con el hueso de la costilla. Ese hueso, muy fácil de separar una vez cocinado, aporta un sabor especial a la carne. Es uno de los cortes más magros y puedes eliminar muy fácilmente esa capita de grasa que rodea la chuleta después de cocinarla, si no deseas comerla. Un borde graso ayuda a evitar que la carne se seque durante la cocción. Esta es una garantía adicional de que tu carne quedará tierna, jugosa y con un gran sabor.

La calidad de esta carne la reconocerás por su color rosa pálido, el color blanco de su grasa y su textura firme, fina y elástica, sin exceso de humedad.
El cerdo duroc es sabroso, tierno y a simple vista, es posible distinguir su mayor infiltración de grasa respecto a un corte de cerdo blanco. Al cocinarlo notarás que pierde menos agua que el cerdo blanco y, en consecuencia, mantiene mucho mejor su jugosidad.

Hay muchas razones para introducir este cerdo en tu dieta, y una de ellas es la salud pues sus características nutricionales son muy interesantes. Aporta zinc, hierro y potasio. Es una excelente fuente de proteínas de excelente calidad para el crecimiento y el mantenimiento de la masa muscular. Tiene una distribución de ácidos grasos más favorable para la salud que otras carnes. Y su aporte de Vitaminas del grupo B es importante: 100g de cerdo asado aportan nada menos que 0,90 mg de vitamina B1.

Nuestro duroc es ecológico, lo cual es una garantía de que la alimentación de estos animales está libre de químicos y OMG’s. Pero además, lo que distingue a nuestros cerdos es que se han criado libres en el campo. Por tanto, a los beneficios que ya te hemos mencionado, se suman las ventajas que ofrece este manejo extensivo, la crianza en libertad y la alimentación natural a base de bellotas, semillas, raíces y brotes frescos del encinar donde viven. 

Las chuletas se pueden asar o freír. Quedan riquísimas cocidas en la barbacoa, sobre todo después de marinar en una preparación con hierbas, especias o miel. Las salsas ligeramente dulces (de frutas, por ejemplo) le van muy bien y aportan un toque dulce al plato.
Si quieres cocinarlas a la sartén toma nota de estos consejos:

  • Saca tu chuleta de cerdo del frigorífico a tiempo.
  • Sécala con toallitas de papel antes de cocinarla para obtener una costra sabrosa que todos disfrutarán.
  • Deja que la sartén se caliente bien antes de colocar un poco de mantequilla en ella.
  • Sazona la chuleta con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.
  • Cocínala a fuego fuerte 2 minutos por cada lado para sellarla, baja el fuego y continua la cocción.
  • Retírala  de la sartén justo antes de que esté completamente cocida.
  • Deja reposar la carne unos minutos antes de servirla acompañada, por ejemplo de un puré de manzanas o una salsa de frutos rojos.

Conservar a ≤ 8º C
Cocinar antes de su consumo
Peso neto aproximado: 500 g

Información nutricional por 100 g

  • Valor energético 203 kcal ·849 kj
  • Grasa 13,7 g de las cuales saturadas 6,54 g
  • Hidratos de carbono 0 g de los cuales azúcar 0 g
  • Proteínas 19,1 g
  • Sal 0 g

Si quieres conocerlo todo acerca del manejo de nuestros cerdos eco duroc criados en libertad, visita este enlace.

Te enviamos nuestra Carne Buenísima envasada al vacío en paquetitos del peso indicado en la descripción del artículo.

Te recomendamos sacarla del frigorífico entre 20 minutos y una hora antes de cocinarla (dependerá del grosor del corte), para que se atempere y se cocine uniformemente.

Si la has congelado, sácala al menos 24 horas antes de cocinarla y deja que se descongele poco a poco en el frigorífico.

Toda nuestra carne es fresca. Puedes congelar lo que no vayas a consumir de inmediato.

Únicamente podríamos servirte ultracongelado el hígado u otras vísceras, debido a su corta vida útil. Te explicamos esta posibilidad en la descripción del artículo. En ese caso te informaremos para que lo tengas en cuenta.

No laves la carne ya que agua es un vehículo perfecto para facilitar la expansión de los microorganismos y podrías contaminar los alimentos. La mejor forma de higienizarla es el calor: cocínala siempre por encima de unos 65ºC. Si quieres consumirla en crudo te aconsejamos congelarla previamente.