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Tarro de flor de sal 100 g

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Este tarro de Flor de Sal de 100 gramos es la sal gourmet por excelencia. Para los que no conocen esta presentación, la flor de sal en lascas de hasta 3 ó 4...

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Este tarro de Flor de Sal de 100 gramos es la sal gourmet por excelencia. Para los que no conocen esta presentación, la flor de sal en lascas de hasta 3 ó 4 cm de diámetro, más gruesas que las escamas, pero de sabor muy suave.

Esta sal procede del milenario Salinar de Naval (Huesca), muy popular desde tiempo históricos por ser un punto de extracción clave. Aun hoy, sigue siendo una de las zonas de baños salinos más importantes del Alto Aragón por el poder terapéutico de sus aguas procedentes del subsuelo y por la propia experiencia que proporciona. El agua de sus pozas está tan cargada de sal que es imposible hundirse, alcanza el 90% de salinidad, superior al del mar Muerto. 

El proceso de obtención es tradicional y artesanal. Consiste en dejar que los cristales de cloruro de sodio afloren a la superficie durante la caída del sol por contraste térmico, se dejan secar durante la noche y se recolectan al amanecer de la mañana siguiente. Estos cristales son tan delicados que se rompen con el mismo viento, hay que recolectarlos con palas manuales en un proceso lento y costoso. Por contra el resultado es un producto exclusivo y de sabor fino propio de restaurantes de alto nivel ya que gracias a su sabor suave, evitan pasarse del punto de sal.

Ahora ya disponible en pequeño formato para consumo en los hogares, es el aderezo perfecto para terminar unas verduras asadas o a la plancha o elevar tus piezas de carne buenísimas a otro nivel culinario.

Te enviamos nuestra Carne Buenísima envasada al vacío en paquetitos del peso indicado en la descripción del artículo.

Te recomendamos sacarla del frigorífico entre 20 minutos y una hora antes de cocinarla (dependerá del grosor del corte), para que se atempere y se cocine uniformemente.

Si la has congelado, sácala al menos 24 horas antes de cocinarla y deja que se descongele poco a poco en el frigorífico.

Toda nuestra carne es fresca. Puedes congelar lo que no vayas a consumir de inmediato.

Únicamente podríamos servirte ultracongelado el hígado u otras vísceras, debido a su corta vida útil. Te explicamos esta posibilidad en la descripción del artículo. En ese caso te informaremos para que lo tengas en cuenta.

No laves la carne ya que agua es un vehículo perfecto para facilitar la expansión de los microorganismos y podrías contaminar los alimentos. La mejor forma de higienizarla es el calor: cocínala siempre por encima de unos 65ºC. Si quieres consumirla en crudo te aconsejamos congelarla previamente.